Gaceta 19 sobre inseguridad pública
Análisis de la inseguridad pública en 13 zonas metropolitanas de México
Si bien la inseguridad pública es una preocupación ciudadana y gubernamental que se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional, no hay duda de que, en términos generales, es en las áreas urbanas donde sus impactos se manifiestan de forma más álgida.
El ICESI realizó, en el marco de la Tercera Encuesta Nacional sobre Inseguridad (ENSI-3) el análisis de la inseguridad que se vive y percibe en 13 áreas metropolitanas de algunas de las principales ciudades del país. Dichas áreas se describen a continuación y su análisis incluye la correspondiente población conurbada.
| Zona Metropolitana | Población |
| Cd. de México | 18'762,457 |
| Guadalajara | 3'688,913 |
| Monterrey | 3'426,311 |
| Tijuana | 1'398,374 |
| Cd. Juárez | 1'375,544 |
| Chihuahua | 761,893 |
| Cuernavaca | 736,634 |
| Acapulco | 715,152 |
| Mexicali | 669,579 |
| Culiacán | 577,841 |
| Cancún | 516,107 |
| Oaxaca | 467,512 |
| Villahermosa | 394,010 |
| TOTAL | 33'490,327 |
Tal y como se muestra las 13 zonas urbanas analizadas concentran cerca de la tercera parte de la población nacional y concentran también el 54% de los más de 11. 8 millones de delitos que se cometen en el país. De aquí la importancia de analizar las características de la criminalidad urbana, en particular de las áreas metropolitanas seleccionadas, a fin de elaborar programas de intervención eficaces, precisos y exitosos.
La Ciudad de México es el área metropolitana con mayor porcentaje de viviendas, tres de cada 10, en las que se encontraron una o más víctimas durante 2004. Le siguen con porcentajes muy cercanos Tijuana, Guadalajara y Culiacán. Sólo Monterrey está por debajo de la media nacional.
En este sentido, podemos advertir que la criminalidad urbana no es directamente proporcional a la población de las áreas metropolitanas. En nuestro país, el mejor ejemplo de esta aseveración lo constituye Monterrey, ciudad que por el número de habitantes ocupa el tercer lugar en México y, sin embargo, es el área metropolitana que en los principales indicadores delictivos se ubica por debajo tanto del resto de las ciudades analizadas como de la media nacional.
Dos de los elementos fundamentales que proporcionan las encuestas victimológicas son la incidencia delictiva y la prevalencia de víctimas. La incidencia delictiva registrada en las ciudades analizadas es la siguiente:

Fuente: ENSI-3-2005 / ICESI. Tasas por 100 mil habitantes
La prevalencia de víctimas registrada por la ENSI-3 es la siguiente:

Fuente: ENSI-3-2005 / ICESI. Tasas por 100 mil habitantes
El análisis de los resultados obtenidos de la ENSI-3 para las 13 zonas urbanas advierte que:
A pesar de que el Ministerio Público tiene más recursos en las zonas urbanas, la ineficiencia e ineficacia de su trabajo así como la desconfianza que la sociedad le guarda, forman parte de un círculo perverso que no se ha podido revertir, lo que constituye una tarea pendiente de extrema importancia para alcanzar una expedita y cabal procuración de justicia.
En las áreas metropolitanas, poco menos de una de cada cuatro víctimas acude a presentar su denuncia ante el Ministerio Público (hay ciudades como Acapulco, Guadalajara, Culiacán y Oaxaca donde todavía es menor la proporción). Los dos principales motivos que argumentan más de la mitad de las víctimas para no presentar su denuncia, son: pérdida de tiempo y falta de confianza en la autoridad, lo que sin duda es expresión de lo señalado en el párrafo anterior.
Las corporaciones policíacas no han logrado conquistar la confianza de la sociedad. El estudio confirma, en especial, que la percepción de los habitantes de las áreas metropolitanas hacia las diversas policías se caracteriza por una gran desconfianza superando, en términos generales, a la manifestada en el resto del país. Al igual que lo observado a nivel nacional, las policías federales son las menos conocidas pero las personas que manifestaron conocerlas expresaron una mayor confianza en ellas en comparación con las policías locales.
Es indispensable la coordinación de las autoridades en las zonas metropolitanas, sobre todo las que abarcan varios municipios e, incluso, diversas entidades federativas. El ejemplo más notable lo constituye el área metropolitana de la Ciudad de México.
El área metropolitana de la Ciudad de México concentra grandes problemas no sólo por el hecho de ser una macrourbe sino porque la división política en delegaciones y municipios pertenecientes a 3 entidades federativas (Distrito Federal, Estado de México e Hidalgo) incrementan la dificultad para resolverlos. Quizá como en ninguna otra área metropolitana del país en la Ciudad de México se requiere un mayor esfuerzo de coordinación de los tres niveles de gobierno.
La puesta en marcha de un programa integral metropolitano de seguridad pública y de prevención del delito no se puede siquiera planificar adecuadamente sin el concurso de los diversos gobiernos que confluyen en esta gigantesca área urbana.
Si bien se puede suponer que la distribución de la delincuencia no es uniforme en el área metropolitana de la Ciudad de México, es conveniente saber que varios municipios conurbados del Estado de México e Hidalgo presentan una menor incidencia delictiva que la observada en las delegaciones del Distrito Federal.
El estudio de las áreas metropolitanas confirma el hallazgo de los resultados nacionales por la ENSI-3: en ocho de cada 10 agresiones que se producen en el hogar, las víctimas son mujeres. Pero hay varias ciudades (entre las que se encuentran las tres más pobladas del país) donde esta proporción es todavía mayor: la Ciudad de México, Monterrey, Mexicali, Cuernavaca, Guadalajara y Oaxaca. Hay otras, destacadamente Cuernavaca y Chihuahua, en las que del total de agresiones sufridas por las mujeres, la proporción de las que se producen en su casa duplica lo observado en el ámbito nacional. El hecho de que en el hogar se presenta un porcentaje importante de agresiones, nos remite a la consideración de que es un problema de violencia familiar, por lo que es preciso diseñar y poner en marcha programas que la prevengan y atiendan eficazmente.
No obstante la reputación de Ciudad Juárez, hay otras ciudades donde la incidencia delictiva contra las mujeres es mayor (Villahermosa, Guadalajara y Cuernavaca, por ejemplo). Sin embargo, resulta significativo que no exista otra ciudad en el país donde la mujer sufra agresiones en su lugar de trabajo en la proporción (57% del total) que se presenta en Ciudad Juárez. Este dato, sin duda muy importante, se relaciona con el hecho de que en las maquiladoras la mayor parte de trabajadores son mujeres.
Hay áreas metropolitanas donde el porcentaje de agresiones en la calle contra mujeres quintuplica, cuadruplica y duplica, respectivamente, lo encontrado en promedio en el país, como Villahermosa, Ciudad de México y Acapulco.
Conclusión
Un fenómeno que no se mide, no se conoce, y, por ende, no puede resolverse. Máxime si se trata de un fenómeno tan complicado y complejo como la delincuencia, y la inseguridad concomitante a ella. Una fuente primordial de información para conocer este fenómeno proviene de los registros oficiales. Pero la información oficial, si bien es importante, es insuficiente, cuando no parcial.
Alcanzar la seguridad no es nada más abatir la delincuencia. Es necesario también modificar la percepción sobre la inseguridad de tal forma que no se magnifique el problema, lo cual sólo es posible si se genera confianza en la sociedad sobre los datos estadísticos.
Las encuestas victimológicas como la ENSI-3 constituyen, de acuerdo a la experiencia y el conocimiento internacionales, el mejor instrumento para complementar aquella información. Las encuestas victimológicas son una herramienta esencial para que los tomadores de decisiones puedan optar por estrategias, programas y acciones precisos y eficaces en la lucha contra la inseguridad. Tales encuestas, para lograr credibilidad, deben ser llevadas a cabo por organismos autónomos de indudable calidad académica, que garanticen rigor metodológico y técnico.






