El DF en 2004
Rafael Ruiz Harrell
Apenas ahora, gracias a la tercera encuesta del ICESI, el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad, tenemos los datos necesarios para hacer un balance integral de lo que ocurrió con la criminalidad capitalina en el año de 2004. El ejercicio es importante porque con toda certeza el panorama del 2005 será muy semejante.
En el DF se cometieron a lo largo del 2004, un millón 704 mil 441 delitos. El 55.6 por ciento los sufrieron hombres. El 44.4 por ciento restante lo padecieron mujeres. Frente al año anterior hay un ligero aumento, pero es tan pequeño que desde un punto de mira estadístico es irrelevante. Si se atiende al total de la población la cifra señalada representa 19 mil 338 delitos por cada cien mil personas.
Prevalencia
Aunque los delitos llegaron en total a un millón 704 mil 441, las víctimas sólo sumaron un millón 166 mil 834. La razón de que el número de víctimas sea inferior al de los crímenes, se encuentra en el hecho de que el 27.3 por ciento de las víctimas -318 mil 377 en números absolutos-, padecieron varios delitos en 2004. En promedio fueron victimizadas 2.7 veces.
Conocer la prevalencia, o sea el número de víctimas, nos permite precisar la probabilidad de que una persona sea tocada por la delincuencia a lo largo del año. Considerando sólo a quienes tienen 18 años o más, por cada cien hubo 18.8 víctimas, o sea poco menos de una en cinco. Entre los hombres hubo 21.7 por cada cien. En las mujeres 16.2.
Las víctimas múltiples son un poco más frecuentes entre los hombres. De los que fueron victimizados en 2004, el 29.3 por ciento lo fueron varias veces. Entre las mujeres la proporción ascendió a 24.9.
Denuncias
444 mil 375 de quienes sufrieron uno o más delitos, o sea el 38.1 por ciento, se tomaron el trabajo de ir a una agencia del ministerio público a levantar un acta denunciando el crimen sufrido. Resulta inquietante que poco más de la mitad de los hombres afectados por el crimen acudieran al ministerio público, 52.7 de cada cien, y en cambio hiciera otro tanto sólo una mujer de cada cinco, el 20.1 por ciento. La diferencia resulta, muy probablemente, de una combinación de miedo, desconfianza y vergüenza, pero se deba a estos o a otros factores, no hay duda que es un aspecto de las relaciones entre la población y las autoridades que debe corregirse de inmediato. Quizá el primer paso sería aumentar el número de mujeres que fungen como agentes del MP.
No es posible precisar cuántos crímenes denunciaron en total las 444 mil 375 personas que acudieron ante el ministerio público, pero si se concede que cuando menos denunciaron uno, se tendrá que admitir que las estadísticas oficiales no pueden ser inferiores a 355 mil 500, admitiendo que uno de cada diez casos no le compete a la Procuraduría capitalina y que en una proporción semejante el denunciante no pudo comprobar que el delito había tenido lugar. Por desgracia no es así: las autoridades capitalinas reconocieron en el 2004 un total de 162 mil 485 delitos, o sea menos de la mitad, el 45.7 por ciento, del total mínimo que podría ser.
Reducciones
Es muy grave que la población diga haber denunciado 444 mil y tantos delitos, aclarando que en todos los casos se levantó el acta respectiva, y la Procuraduría sólo reconozca 162 mil 485. El hecho obliga a insistir una vez más en la necesidad de encargar las estadísticas oficiales a un organismo ciudadano independiente. Mientras las estadísticas delictivas sigan estando a cargo de quienes son juez y parte, se las seguirá manipulando.
Es insultante que con el afán de engañar a la población las autoridades capitalinas oculten más de la mitad de los delitos que llegan a su conocimiento, pero lo verdaderamente grave es que se engañan a sí mismas, y lo hacen a tal grado que no tienen idea alguna de la dimensión real del problema que están enfrentando. Basta con considerar que los crímenes reconocidos por la Procuraduría del DF en 2004 representan apenas el 9.5 por ciento del total de delitos sufridos por la población ese año. Puesto con simpleza: el enfermo está diez veces más grave de lo que creen el procurador o el jefe de gobierno.
Resultados
Resulta casi broma cruel informar que de los 162 mil 485 delitos registrados por las autoridades, se detuvo y llevó ante un juez a 24 mil 430 personas en calidad de presuntos responsables. En principio se diría que no está mal: comparándolo son los años anteriores es el porcentaje más alto de casos resueltos que se haya logrado desde 1990. En el 2002 los presuntos representaron el 10.1 por ciento de los delitos registrados; en el 2003 llegaron a 12.5 y en el que estamos considerando llegó a 15.0 por ciento. Sólo que ¿qué pueden significar 24 mil detenidos frente a 444 mil delitos denunciados o un millón 700 mil delitos cometidos? ¿Qué relevancia tiene detener a 14 delincuentes de cada mil? Y lo que es peor: ¿de qué sirve detener a 14 si 5 de ellos serán declarados inocentes y 6 más sólo estarán seis meses en prisión? Nuestras cárceles son, en verdad, hoteles de paso. Considérese lo que ocurrió en 2004. El primero de enero de ese año había en las cárceles del DF 23 mil 359 personas. A lo largo del año salieron 16 mil 441, o sea el 70.4 por ciento de las que estaban presas. Se quedaron detenidas 6 mil 918, a las que se sumaron, también a lo largo del año, 21 mil 776, de tal manera que el 31 de diciembre había 28 mil 694 personas en prisión. Este continuo entrar y salir no se debe a defectos de la ley, sino al hecho de que la Procuraduría y la SSP están deteniendo, y para colmo sin pruebas, a cientos de pequeños delincuentes que abultan las estadísticas, pero dejan la criminalidad intocada. Como podrá advertirse el problema es de tal magnitud que obliga a repensar todo el proceso. Quizá convenga empezar preguntándose si las autoridades tienen la intención honesta de abatir la delincuencia o sólo se trata de hacer como que hacen. Sería bueno que los ciudadanos lo supiéramos para poder decidir qué hacemos.
Publicado en el periódico La Ciudad y el Crimen del diario Reforma, el 14 de noviembre de 2005.






