Propuesta para la reforma al Ministerio Público y a la defensa penal en México
Actualmente, un gran porcentaje de mexicanos tiene una intensa percepción de inseguridad y violencia. De acuerdo con la Segunda encuesta nacional sobre inseguridad en las entidades federativas del ICESI, 44% de los mexicanos se sienten algo o muy inseguros. Los encuestados perciben que la capacidad de respuesta de las autoridades encargadas de la seguridad pública y la procuración de justicia tiene muchas limitaciones e ineficiencias, y que la mayoría de los delitos queda impune. Lamentablemente, los indicadores delictivos y de estadística judicial avalan estas percepciones.
En las últimas dos décadas, el fenómeno delictivo en México se ha transformado de manera profunda. El número de delitos denunciados, que había presentado un incremento sustancial durante los años ochenta (particularmente vinculado con actividades derivadas del narcotráfico), experimentó un aumento sin precedentes a mediados de los años noventa.
En apenas 10 años, México pasó de ser una sociedad con criminalidad media a presentar una incidencia delictiva alta y con indicadores de violencia inquietantes. Además, hemos visto la consolidación del crimen organizado, que ha desbordado el ámbito del narcotráfico, incursionando y extendiéndose a través de grupos criminales dedicados al contrabando, el secuestro, la sustracción de infantes, el robo de vehículos, los fraudes informáticos y el tráfico de órganos.







